ARTÍCULOS DE INTERÉS

¿Qué debo hacer si alguien cercano a mí necesita terapia?



Podemos encontrarnos en la situación donde  un ser querido  necesite ayuda especializada para salir adelante  de una situación difícil.   Por ética,  no se debería obligar a una persona a que acuda a una terapia en contra de su voluntad para intentar cambiar su comportamiento; sin embargo, llega el momento en que la intervención oportuna puede marcar la diferencia. 

Si queremos aprender a recomendar ayuda psicológica  a una persona debemos lograr penetrar un poco las defensas de la misma, las cuales la hacen resistirse de forma desesperada al dolor que implica el descubrir lo que realmente pasa.  Uno no puede quitar esas defensas así como así, sin dar nada a cambio, por eso  allí es donde debemos aprender dar nuestro  apoyo y  afecto de una manera saludable.

La connotación positiva de un problema ayuda, cuando se aplica de manera correcta,  a reducir los niveles de defensa para comenzar una negociación que motive al individuo a comenzar un proceso terapéutico. Con este término me refiero a  mencionar el problema desde otra perspectiva menos enfermiza.  Sin burlas, sin sarcasmo y sin sobre actuaciones.

Por ejemplo.   “Veo que el alcohol te ha hecho más sociable últimamente ¿O me equivoco? ”  “Oye hijo esa droga que consumes me imagino que  te hace sentir bien,  ¿verdad?” “ El que estés triste te une más a tu familia cierto?”    En pocas palabras darle al trastorno o enfermedad un aspecto constructivo  y no tanto uno negativo como por lo regular se acostumbra.  

Posteriormente, si esta listo,  el individuo accederá a  empezar a compartir el tema desde otra perspectiva. Y no desde un punto de vista violento.

Una vez un maestro me dijo Te puedes volver “loco” al  tratar de convencer a un “loco”,  si quieres convencer al “loco”  debes entonces hacerle creer que el “loco” eres tú.

El segundo paso es compartir nuestras emociones, el cómo nos sentimos nosotros ante esta problemática:  Sin regaños, sin amenazas y sin reproches… únicamente compartir las emociones internas y para ello debemos tener el conocimiento de nosotros mismos.

Por ejemplo. “Siento yo mucho miedo cada vez que tomas” “Me duele mucho el corazón hijo el saber que te metes esas cosas” “Cuando tu lloras, siento mucha melancolía y hasta coraje contra mí mismo”

Esto con la intención de cambiar el rol de la dinámica  que se da comúnmente.  Ahora nosotros asumimos el rol de “enfermos” y ellos de consejeros.   Puede ser que la persona actué de forma violenta tratando de defenderse,  si esto sucede una vez más debemos apoyarnos en la connotación positiva.

Si la persona accede a compartir información sobre su problemática entonces es buen momento para retribuirle las opciones que existen para JUNTOS salir adelante, como una señal de confianza.  La gran mayoría de las personas que se niegan a recibir ayuda profesional es por que desconoce las  diversas opciones terapéuticas. Sobre todo si han tendió previamente experiencias negativas  y fracasos con algún tipo de tratamiento sea profesional o no.  La persona que queremos ayudar debe saber que existen diferentes métodos de intervención en la psicología y que hay que encontrar aquel que se adapte a sus necesidades y personalidad, también que existen una gran variedad de  instituciones  y clínicas cada una con sus propios procesos terapéuticos. Para ello es importante el poder la información , evitando recomendar alguna institución o lugar que desconozcamos realmente   (sólo por rumor) y sobre todo que no siga los principios de ética y profesionalismo necesarios.

Cabe mencionar, que recomendar  a alguien a   acudir con el psicólogo puede resultar contraproducente  para la efectividad de un tratamiento al menos que   los familiares y personas cercanas al paciente  se comprometan  también con la terapia.   De hecho en muchos casos son los pacientes quienes reciben la ayuda, ya que la enfermedad o trastorno es parte no sólo de un individuo si no de sus sistema. Cuando el paciente identificado ve que sus familiares acuden a recibir ayuda y él no, suele  entrar  poco a poco al proceso por su propia voluntad.

En resumen, los mecanismos de defensa psíquica de una persona son  necesarios para su sobrevivencia en un medio agresivo y paradójico, aun que a veces  eviten que la persona se den cuenta de la necesidad de recibir ayuda para salir adelante.  Si quieres aconsejarle a alguien que necesita  ayuda, primero debes verte como un aliado y no como una amenaza más. Para ello necesitas  informarte adecuadamente de las opciones que existen y darlas en el momento más adecuado…  aquel donde  la persona decide dejar  de ser “enfermo” para convertirse en “guerrero”.

Espero esta información te sea de utilidad. Cualquier duda, aclaración o asesoría me encuentro a tus ordenes en la sección de contacto.
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¿Cómo superar una desilusión amorosa?


Como dicen los poetas “El desamor es un sentimiento tan oscuro  que es capaz de desgarrar  nuestra alma”  Lo cierto es que el rechazo afectivo de quien admiramos puede programar nuestras neuronas  en el cerebro  para que realicemos conductas destructivas con las personas que nos rodean o con nosotros mismos.  El equilibro de nuestras emociones se descontrola debido a que los  neurotransmisores   no pueden  satisfacer las necesidades de placer derivadas del afecto por un ideal, ocasionándonos  los síntomas de la desilusión amorosa.

El Psicólogo Erich Fromm menciona en su famoso libro el arte de amar que  para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar.  Cuando las personas pasan por una desilusión amorosa  se  olvidan amarse a sí mismas para dar paso  a la frustración.  Parece   inevitable  concentrarse solamente  en  la desilusión y las horas se hacen días, y los días  eternas noches. Y entonces  las personas se preguntan   “¿Sentiré este vacío y dolor toda mi vida?  ¿Cómo puedo olvidar esto?

 El día de mañana seguirá doliendo la herida  si se  ve el mundo con el corazón partido, y para que un corazón sane necesita vivir su duelo.  Una desilusión amorosa es una  perdida tan significativa, que sigue un proceso muy parecido al de la muerte de alguien,  en este ciclo   aparece la negación, luego la  Ira  para dar pasó a la depresión.

La última etapa del duelo es la aceptación y con ella comienza a sembrarse la paz, no es una etapa feliz como dicen los manuales, pero  permite a las personas ser capaces de amar nuevamente aprendiendo que el rechazo es una oportunidad para ser mejores.

Expresar los sentimientos ayuda a las personas a lidiar con el dolor,  es el primer paso para la recuperación.  Las personas aprenden a valorarte a sí mismas después de la tormenta, quizás por eso existe la desilusión amorosa, para conocer nuestra  fuerza interior. Por eso la terapia breve  ayuda en gran medida  a trabajar para cerrar ciclos, aprender y así evitar cometer los mismos errores en el mañana.

Citando al psicólogo Carl Jung  “Aún una vida feliz no es factible sin una medida de oscuridad, y la palabra felicidad perdería su sentido si no estuviera balanceada con la tristeza. Es mucho mejor tomar las cosas como vienen, con paciencia y ecuanimidad”   El desamor existe para que valoremos  el afecto de quienes nos aman, porque siempre habrá quien nos comparta su amor si somos capaces de amarnos a nosotros mismos. Amar  hace a las personas enfrentarse con su propia alma  y la gente hoy en día  prefiere morirse  antes de que eso suceda, por el miedo de verse a los ojos y darse cuenta   que existen vacios que ni el dinero, ni el trabajo, ni el sexo, ni las drogas son capaces de llenar.

Es cierto que al primer amor se le quiere más  pero a los demás se les quiere mejor, se les disfruta más y sobre todo… se viven más.  

¿Quieres ayudar a tu corazón a salir adelante?  

Es  tiempo entonces de inscribirte al gimnasio, de cuidar tu alimentación, de concernir tu cuerpo, de inscribirte en ese curso que tanto querías, de comprar ese libro que habías olvidado leer,  de salir con los amigos que siempre están allí…   de ir a ese sitio que no habías conocido.  Y luego, después de todo eso…   comenzaras a aceptar lo mucho que has crecido.
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¿Qué es la autolesión?


Se define  a la autolesión como un acto deliberado que hace una persona para destruir o alterar el tejido del cuerpo, dejando una marca con duración al menos de una hora.   Se manifiesta como una conducta repetitiva  en la cual quien se autolesiona intenta aliviar el dolor emocional y la tensión fisiológica provocando por emociones intolerables, las cuales,  no han sido tratadas ni   expresadas de una manera apropiada.

La relación que una persona que se daña físicamente tiene con su cuerpo es compleja, ya que por un lado lo violenta y, por otro, lo utiliza para encontrar alivio a su dolor emocional. 

Estas personas creen tener el control de su  propio cuerpo, de sanarle o lastimarle a voluntad y ese control les permite sentirse fuertes.  El dolor es fácil de entender y afrontar a diferencia de las emociones  causadas por los momentos traumáticos en la vida.

Quien suele autolesionarse no tiene la intención de quitarse la vida. Es un método de manejo del dolor emocional que permite evitar por corto tiempo emociones negativas  para seguir funcionando en su entorno.

El cortarse, quemarse, morderse o golpearse tiene un efecto  sedante ante los pensamientos negativos que invaden constantemente la mente de la persona y les ayuda a liberar la tensión que provocan. Puede ser difícil concebir que violentar el cuerpo tenga este efecto. Para tratar de comprenderlo, uno puede imaginar lo que se siente cuando en una discusión llena de enojo, dolor o frustración, uno pega con el puño contra la mesa, en ese instante se libera la tensión, se hace una pausa y se da un espacio para reflexionar lo que sucede.

Sin embargo, conforme pasa el tiempo el acto de autolesionarse se vuelve un hábito cada vez más peligroso, cuyas consecuencias secundarias comienzan afectar el entorno social de la persona, pues no hay corte, quemada, droga o vomito que hagan olvidar por completo las emociones negativas.

El enterarte de que algún hijo, amigo, novio o familia, se autolesiona muy probablemente te  cause miedo y enojo. Es normal sentirse así,  es importante   que reflexiones sobre  estas emociones  tratando de  generar  empatía   hacia aquella persona que quieres,  entendiendo y escuchando su dolor.

Recuerda que cuando no se puede comunicar el dolor emocional aumenta la sensación de soledad,  generando que la persona  evada de sus problemática  actual.

Es de suma importancia  informarnos  antes de querer ayudar  a una persona que se autolesiona  para poder ser comprensivos  y no realizar acciones que refuercen  la conducta.

Es muy probable que la persona no esté consciente de lo que significa la autolesión, ni entienda el por qué necesita ayuda profesional para eliminar ese habito.

Se debe enseñar y ayudar a la persona a comunicar y manejar las emociones dolorosas, identificando y controlando lo que se está sintiendo  para romper el ciclo que provoca la autolesión.

El hacerse daño no solucionara el dolor emocional, por eso las personas que se autolesionan necesitan  ayuda  terapéutica  para aprender a comunicar emociones y salir adelante.   Por lo regular, no se trata de una enfermedad mental  donde la persona  necesite ser medicada o supervisada las 24 horas del día en un hospital, se trata de aprender métodos saludables para liberar y entender  las emociones.

Referencias:

- Santos, D. (2011). Autolesión: Qué es y cómo ayudar. Ed. Ficticia, México.


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Tratamiento para la depresión


Para conocer el  poder destructivo de la mente humana no es necesario  ver como se elabora un arma de destrucción masiva,  tan sólo basta con encontrarse  de frente con  la verdadera cara de la depresión.


Hoy en día el sufrimiento de nuestro ser es manifestado en forma de depresión, un trastorno del ánimo donde la apatía y tristeza se presentan de forma crítica, convirtiendo a la personas en dependientes de un estado de oscuridad ante la falta de sentido. 


La depresión es una enfermedad de un sistema y no sólo de un individuo. Inicia como un mecanismo de defensa  ante un medio agresivo y se convierte en estado emocional que escapa del control consiente  que aparece sin  aparente  justificación. 

Según el DSM IV algunos de los síntomas del estado depresivo grave son:

1. Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, casi cada día según lo indica el propio sujeto . En los niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable

2. Disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades.

3. Pérdida importante de peso sin hacer régimen o aumento notorio de peso

4.  Falta de sueño o  somnolencia casi cada día

5. Fatiga o pérdida de energía casi cada día

6. Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados (que pueden ser 
delirantes) casi cada día.

8. Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión, casi cada día.

9. Pensamientos recurrentes de muerte (no sólo temor a la muerte), ideación suicida recurrente.

La depresión va más allá de una simple tristeza que se supera sólo “echándole ganas”  por eso  no debemos dejar de lado los aspectos biológicos y fisiológicos que acompañan a este desorden afectivo.

Debemos además tomar en cuenta las interacciones del sistema  que  sustentan  los síntomas depresivos los cuales suelen manifestarse en una o varios de sus  integrantes.  

Existen fármacos que pueden aliviar algunos de los síntomas los cuales se recomienda para estabilizar al paciente profundamente depresivo y deben ser tomados bajo estricta supervisión médica. Sin embargo hay que ser muy conscientes de que los fármacos NO curan la depresión. En la opinión de Jean Delay, principal representante francés de la psiquiatría biológica, quien en 1956 afirmaba: "Conviene recordar que la medicación no es más que un momento del tratamiento de una enfermedad mental y que el tratamiento de fondo sigue siendo la psicoterapia".

Cuando existe la depresión en un sistema familiar,  el paciente identificado  (el cual manifiesta de forma activa los síntomas) debe ser intervenido en una psicoterapia para tratar de forma más directa el padecimiento.

¿Qué sucedería en el sistema  familiar si el paciente dejara de ser  depresivo?  ¿Cómo reaccionarían las personas que rodean al sujeto ante el cambio? ¿ Serian capaces de poder ver  al paciente como un ser humano normal y sano?  Estas son algunas preguntas que nos ayudan a conocer las causas de la conducta depresiva en el paciente, y el cómo el sistema influye inconscientemente para sustentarlas.

Cuando se interviene  terapéuticamente en el paciente depresivo  se  trabaja con especial atención en las definiciones que este tiene relacionadas a su padecimiento,  de donde las ha obtenido y quienes en su familia las comparten. Esto con la finalidad de  explorar la manera en la que  se construye la depresión y , por ende,  conocer la forma en que impacta a cada individuo perteneciente al sistema para diseñar un plan de reaprendizaje  capaz de generar cambios significativos.

Para liberar al paciente de la depresión, este requiere construir nuevas definiciones de si mismo, reprogramando su psique  con la ayuda del terapeuta.  Cuando se crea un nuevo rol del paciente en su sistema  se  puede despertar su instinto de sobre vivencia dormido para  conocer las fortalezas del pensamiento y así  silenciar a la bestia de la depresión.

Si buscas un tratamiento psicológico adecuado para ti o algún familiar que  este siendo víctima de este padecimiento,   te recomendamos  hacer una cita hoy mismo en Neidín, pues estamos aquí para ayudarte a salir delante de esta terrible pesadilla.

Visita la sección de Terapia psicológica para mayor información.
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El papel de la Comunicación en la Salud Mental: Segunda Parte



Las personas viven dentro de un sistema en el cual se relacionan con otras personas y con objetos a través de la comunicación, si tomamos en cuenta que el sistema influye en el comportamiento y pensamiento de sus integrantes debemos darle  mayor importancia a la forma en que nos comunicamos.

En el sistema existen diferentes jerarquías, por ello la comunicación debe adaptarse según la situación. Cuando se hablan entre personas del mismo nivel  se le conoce como una interacción simétrica;  cuando las personas son de diferente jerarquía entonces se dice que hay una relación complementaria donde las conductas se complementan entre sí.


Llega a ver un fracaso en la comunicación cuando  una persona espera un intercambio comunicacional complementario y recibe uno simétrico. Por ello la jerarquía en los sistemas debe ser respetada desde el punto de vista de la comunicación  para así  evitar confusiones.

Debido a que la comunicación es la vía de interacción entre las personas del sistema suelen ocurrir fallas en la comprensión y la  estructuración de la misma. Estas patologías llegan a tener gran impacto en el comportamiento humano por lo que son capaces de trastocar a todo el sistema. 

A través del lenguaje las personas obtienen definiciones de sí mismas, se  logra una identidad, y las relaciones con las personas, confirman o cambian estas definiciones de nuestro propio ser. Uno de los errores de la comunicación con más afectación en la personalidad es aquel donde asumimos las percepciones  hacia nosotros de otras personas en relación a lo dicho y estas llegan a empeorar nuestra propia estructura formada. Como ejemplo, cuando las personas en el sistema nos colocan un apodo, este tiene una gran capacidad de formar nuestra personalidad si es que no hacemos consientes el significado que nosotros mismos le demos.

Las personas tienen una  constante necesidad de romper con la impenetrabilidad creada por las patologías en la comunicación. Ésta impide a la persona establecer relaciones entre los mensajes, lo que lleva a una confusión la cual nos hace exigir confirmaciones de los significados del lenguaje.

Las  paradojas son un fenómeno dentro de la comunicación humana,  las cuales consisten en una contradicción de una deducción correcta a partir de premisas claras. En las paradojas no es posible una elección de una opción, a diferencia de las contradicciones, nos vemos entre la espada y la pared ante una situación bloqueando toda posibilidad de solución. Un ejemplo de esto es cuando los padres dicen a sus hijos  “yo tengo la razón por el simple y sencillo hecho de que soy tu padre” Sin importar que el hijo tenga las evidencias para justificar las cosas,  el no podrá convencer a sus padres de su error.

El psicoterapeuta debe entender las paradojas de manera que pueda identificarlas para trabajar con ellas e incluso usarlas como herramientas de trabajo para lograr un mejor entendimiento con el paciente.

Son las paradojas el malestar constante de las personas  que intentan vivir una vida muy alejada a la realidad donde pocas veces las opciones son concretas y claras. Las ideologías tienden a mezclarse con los dilemas paradójicos, por eso cuando la paradoja  puede afectar las relaciones  humanas del sistema y así derivar en una enfermedad ocasionada por la frustración.

En resumen, hoy en día las personas  debe entender  la interacción humana a partir de la manera en que expresan sus significados a través del proceso comunicativo, con ello  entender la mentalidad de sus pacientes.  Toda acción representa algo para la persona, y el saber con claridad qué es, nos ayuda a modificar el comportamiento ayudando a comprender nuestros propios significados liberándonos  así de las paradojas.
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